Capítulo 2.
The Beach Boys.
Desde que recibió, como regalo de su decimosexto cumpleaños, una grabadora, Brian rara vez se separaba de ella. Jugaba, experimentaba, sentía una enorme curiosidad por conseguir los más curiosos efectos de grabación. Tres años después, Brian conseguía grabaciones relativamente satisfactorias, pero sabía que necesitaban grabar algo más profesional, y pronto encontró la ocasión:
-”Brian, tu
y madre y yo nos vamos de vacaciones unos días a México. Te quedas al cargo de
todo. Tenéis comida en la nevera. Aquí tienes 200 dólares por si surge alguna
emergencia. Si ocurre algo será responsabilidad tuya, eres el mayor y estás al
cargo”, fueron las
palabras de Murry Wilson mientras cargaba las maletas…
Brian y los
chicos tardaron poco en gastar todo el dinero en alquilar instrumentos y
micrófonos y llevárselos al garaje de los Wilson. Pasaron todo el fin de semana
grabando canciones en la grabadora de Brian, que se estrenaba como productor.
Cuando Murry
llegó y se encontró el pastel, la emprendió a puñetazos con Brian que acabó
sollozando acurrucado contra una pared. El resto asistió impasible a la escena,
apenas Mike soltó un tímido ”Tío, para ya”. Cuando Murry se hartó de
golpear a Brian dijo:
El 3 de
marzo de 1961, The Pendletones, entraban en los modestos estudios de la
aún más modesta discográfica Candix Records. Murry conocía a Hite Morgan, dueño
de la discográfica y lo convenció de que sería bueno para todos que produjera a
los Pendletones. Los chicos grabaron un single con la mejor canción que Brian
tenía por aquel entonces, “Surfin´” como cara A, y dejaron que el propio Morgan
aportara una canción para la cara B, “Luau”. Dennis, limitadísimo en la
batería, no tocó en estas sesiones aunque sí hizo armonías con Brian, que tocó
el bajo, y Carl y Al, quienes además se encargaron de las guitarras; Mike se
encargó de la voz principal.
El día que
el grupo, en ese momento a bordo del Ford del 57 de Brian, escucharon por una
radio local los primeros acordes de “Surfin´”, fue el punto de inflexión. Según
dijo Dennis años después, ”fue lo máximo, aún puedo recordar su cara, es la
única vez que vi realmente feliz a Brian”
”Brian,
podemos dedicarnos a esto…”, dijo Mike que era el primer interesado. Acababa de ser expulsado de casa
por haber dejado embarazada a una chica, meses después contrajeron matrimonio.
Murry,
autoerigido, en manager, creó la editora Sea Of Tunes, destinada a
proteger (para sí mismo) las canciones de Brian. Acto seguido se puso a
trabajar en la promoción del grupo y les consiguió una serie de conciertos para
los que preparó lo que sería la imagen propia de la banda en sus primeros años:
impolutos pantalones chinos y camisas …
La mezcla
comenzaba a funcionar, en febrero de 1962 el single llegó al número 2 en las
listas locales de Los Ángeles y alcanzó el 75 en el Billboard a nivel nacional.
Era el momento de intentar dar el salto, Brian compuso dos nuevos temas. Los
grabaron en estudio y, por mediación de Murry, la banda consiguió una reunión
con Nick Venet, uno de los productores de la gran compañía discográfica Capitol
Records. Pero antes de que se produjera la reunión, Al Jardine –conservador
redomado-, pensó que eso del rock era demasiado bohemio para él y lo dejó para
estudiar odontología…, la banda llamó a un vecino (un crío) que a veces
ensayaba con ellos, David Marks.
Mike, Brian, David Marks y
Carl
Cuando Venet
escuchó Surfin Safari (pulsar enlace) intentó reprimir su
entusiasmo. Era un producto acabado, impecablemente interpretado, comercial y
aprovechaba el tirón de la moda surf…, no podía creer su golpe de suerte.
Además, eran composiciones originales del propio grupo que, encima, tenía una
imagen impoluta.
-“No está
mal” –dijo
Venet- “escuchemos la otra”
Cuando había
oído apenas ocho compases de 409,
(enlace) ya había decidido ficharlos.
-“Me gusta,
en especial el efecto de motor de coche”
-”No es
un efecto”, dijo Brian,”Es mi amigo Gary Usher en su coche, conectamos
una extensión de cable a mi grabadora Wollensack” –la que tenía desde los
16 años- “y le hice pasar por delante de la casa cientos de veces hasta que
encontré el sonido ”.
Vaya, encima
el chico tenía idea de producción, componía, hacía los arreglos… Tenía algo ese
tal Brian. Esta obsesión por el más mínimo detalle en el sonido sería una
constante en las grabaciones del grupo a posteriori.
Surfin
Safari / 409 debutó en las listas americanas en el verano de 1962, alcanzando
el número 14.
Brian se
encargó del bajo, David y Carl de las guitarras y Dennis de la batería. Mike
cantó la voz principal mientras el resto le apoyaron con fantásticas armonías.
Se trata de dos temas de marcada temática californiana dedicadas al surf y a un
coche respectivamente. Son pegadizas, pero no dejan de ser canciones
adolescentes muy bien ejecutadas pero de escaso valor artístico.
Esto era
sólo el comienzo. Ladies and Gentlemen, The Beach Boys!


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